Los Derechos Humanos en el Putumayo – Ensayos de nuestros docentes.

EL OLVIDO DE LA HISTORIA COMO AMBIVALENCIA CULTURAL:

PUTUMAYO, PARAÍSO CASI PERDIDO.

Por estos días, las palabras: protesta, marcha, paro, han tomado una gran relevancia no solo en los medios de comunicación, sino, en las calles, con personas que han sido según ellas “ajenas a estas actividades”. Por ahí, todo “normal”, sin embargo, cada palabra toma un sentido y rumbo en el objetivo dependiendo la simpatía del emisor; por tal razón, no es de sorprenderse que haya quienes desde un lado utilicen apelativos en contra de los coordinadores y acompañantes del paro.

Contrario a éstos, están los que han sido capaces de reconocer la desigualdad social, la marginalidad a la que han sido sometidas el arte, la educación, la agricultura, en fin, la vida misma; con la promoción de los mega proyectos extractivistas de petróleo y otros minerales, con los que amenazan tanto a grupos indígenas que pierden cada día una parte de su territorio como a los demás habitantes.

La contaminación de las fuentes de agua, la deforestación inimaginable de hectáreas de bosque muestra una población ignorante, y estas tierras también dan fe de la desigualdad colombiana, donde los que la han gobernado no han dado la talla para hacerlo, y quieren de una u otra forma seguir en el poder.

Pero, la decepción más grande, la generan aquellos que viviendo y disfrutando tanto del dinero como de los paisajes que tiene el departamento del Putumayo, apoyan los grupos políticos que en sus discursos no hacen más alarde de su poder y la amenaza continua de la aspersión aérea con glifosato.

Al parecer, esta zona hace parte de la gran Amazonía, que es considerada el pulmón del mundo. Pues bien, unos pocos conocen esa información, a ellos y ellas, gracias por la defensa de la selva, de esta “tierra de encantos”, como dice una canción.

Y es que se ha olvidado el origen de las vidas, de unos y otros, de los que nacieron en estos campos, de los que llegaron a hacer hogar. Y es ese olvido el que desarraiga de lo propio, el que ha confundido a los jóvenes y por eso quieren irse, no miran que hacer, no quieren luchar. Es el olvido de la misión al llegar, la que apresura a la destrucción, la que conduce al egoísmo de ser el único que pueda gozar las maravillas que se expresan y agotarlas rápidamente.

Pero el corrupto no olvida, sabe cómo moverse, la astucia que lo rodea le abre caminos entre la ignorancia del habitante. Putumayo, paraíso casi perdido para el adulto, para el anciano, pues el tiempo no se detiene, no regresa para dar oportunidades, la ofensa que se hizo al Putumayo la pagarán desde los más chicos. Ellos, sentirán en carne propia la desolación y pondrán a prueba lo aprendido, esperando que utópicamente (en deseo personal), aparezca una gran masa de movilización a favor de la restauración de los derechos de la naturaleza, donde logre el Putumayo ser fuente primaria de vida, de biodiversidad, de aprendizaje cultural y reescriba, en el próximo ADN, no ser dueño de la naturaleza, sino, parte de ella.

Por: HENRRY HERNAN MACIAS TORRES